martes, 27 de abril de 2010

...

De repente levante la mirada, no vi nada, solamente vi la silueta de esa persona que se adueñaba de mí, se quedaba con mi voluntad, se apropiaba de mi desdén, y se creía superior a mí.

- ¿que es lo que querés? Pregunte sin vacilar

- adueñarme de lo tuyo. Respondió

Al ver como mis manos se vaciaban y se llenaban de sangre decidí golpear la silueta cegado por la ira que me invadía, pero al dejar de golpearla vi con claridad que esa silueta era un ser querido que no se adueñaba de mi, era yo mismo viéndome en un espejo.

- ¡Facu! ¿sos vos?

- ¡Si!

- Bueno, trae 100 de salame